El renacer de las organizaciones en la Universidad de Concepción

Durante la década de los 80 comienza a florecer en la Universidad de Concepción la organización de los distintos estamentos. La reactivación del trabajo subterráneo, cuidadoso y clandestino a nivel estudiantil, permitió uno de los hitos más simbólicos en la historia del movimiento estudiantil penquista, la reapertura de la Federación de Estudiantes, más conocida como la FEC, el año 1983. Este proceso estuvo marcado por el encuentro de las distintas visiones, posturas y organizaciones políticas de izquierda, que lograron encauzar un trabajo común con el objetivo primordial de derrocar al dictador.

Después del golpe de Estado de 1973, la Universidad pasó a estar encabezada por rectores designados que se encargaron de implementar y mantener el aparataje de la dictadura en su estructura interna. Así, a nivel interno, el dictador era representado por los rectores, siendo uno de los más recordados por sus acciones represivas el militar Guillermo Clericus.

Las primeras manifestaciones públicas que emprendieron los estudiantes fueron los sitting en el foro, motivo por el cual comenzaron los hostigamientos por parte de los “sapos”, quienes fotografiaban a las y los participantes. Con el tiempo comenzaron las convocatorias a marchas, en el marco de los llamados a jornadas de protesta nacional.

Bajo ese contexto, el año 1984 ocurre un hecho que marcará al movimiento estudiantil de la UdeC, el estudiante Caupolicán Inostroza es impactado, en pleno campus universitario, por un balín de goma disparado por carabineros. A pesar de que rápidamente es asistido por un grupo de estudiantes de medicina y trasladado al hospital regional, no logró sobrevivir. Este lamentable hecho fue indudablemente un motor para que el movimiento no retrocediera y, además, impulsó a las y los académicos a alzar la voz y reactivarse como entes activos en la estructura universitaria, creando la Asociación de Académicos, sumándose a las demandas estudiantiles. Los y las trabajadoras de la UdeC también se reactivaron, desarrollando una fuerte movilización en el año 1987 por el reajuste de sus sueldos.

Caupolicán fue víctima fatal de una política represiva constante. Sin embargo, aquella represión tuvo diversas formas y niveles que afectaron a muchas y muchos estudiantes, tanto fuera como dentro de la Universidad. Durante todos los años que duró la dictadura hubo expulsiones, persecuciones y falsas denuncias, entre otras formas de violencia institucional. A pesar de todo ese contexto, la Universidad fue un espacio que, gracias a la organización emergida desde las distintas posturas políticas, logró levantar un movimiento fuerte que agitó a la ciudad de Concepción y fue fundamental para desestabilizar a la dictadura.